martes, 1 de diciembre de 2015

Turquía: 300 años de traición y lucha contra Rusia

Turquía: 300 años de traición y lucha contra Rusia   
© REUTERS/ Murad Sezer
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Tomado de Sputnik
Los tratados y juramentos se guardan en el filo de la daga

- Proverbio turco -


Así fueron convertidos de golpe en cenizas, los cuatro años de esfuerzos del Gobierno ruso para lograr amistad y armonía en las relaciones con el Gobierno turco.

Parece que los estrategas rusos no revisaron bien los 300 años de la lucha de los turcos contra Moscú y la traición de los tratados que se firmaban periódicamente. Tampoco los servicios de inteligencia rusos prestaron debida atención al dicho popular en las calles de Estambul (el motor de la economía) y Ancara (capital de Turquía) que afirma que “cuando el presidente de Turquía Recep Tayyip Erdogan te dice que eres hermano, significa que quiere subirse encima tuyo”.
Recep Tayyip Erdogan, presidente de Turquía
© Sputnik/ Sergei Guneev
Hace cinco años cuando el primer ministro Vladímir Putin y su colega Recep Erdogan, también primer ministro de su país, firmaron tratados energéticos evaluados en 100.000 millones de dólares, incluyendo la construcción del gasoducto Turk Stream, mejoramiento del sistema de transporte de petróleo y la construcción de la central nuclear Akkuyo en la ciudad turca Mersin, Recep Erdogan abrazó a Putin y le dijo que era “su mejor amigo para siempre”. Pero la “amistad eterna” en la percepción turca está limitada por el espacio y tiempo de la conveniencia. Lo puede confirmar también el presidente de Siria Bashar Asad pues hace apenas seis años atrás Recep Erdogan lo llamaba “mi hermano” y sus familias descansaban juntas en el lujoso centro turístico turco Bodrum. Ahora Asad es considerado un enemigo de Turquía y en especial de Erdogan.

Los tiempos cambian pero las ambiciones imperiales de Turquía siempre son las mismas a pesar del desmantelamiento del Imperio Otomano después de la Primera guerra Mundial. En un reciente artículo publicado por la agencia de información “Regnum”, el analista Ruben Zargarian habla de cinco siglos de lucha de Turquía contra Rusia. Primero, el Imperio Otomano que empezó a expandirse en los años 1400 utilizó a su vasallo el Janato Tártaro de Crimea que ya en 1507 atacó a las ciudades rusas Beliuov y Kozelsk. Hasta 1680 Moscú tuvo que pagar tributo al Janato de Crimea que entre 1500 y 1700 entregó al Imperio Otomano más de dos millones de esclavos rusos y polaco-lituanos.
Embajada de Turquía en Moscú, Rusia
© AP Photo/ Ivan Sekretarev


Posteriormente, el Imperio Turco hizo sus propias guerras a Rusia en 1676-1681; 1695-1700; 1710-1713; 1735-1739; 1768-1774; 1787-1791; 1806-1812; 1828-1829; 1853-1856; 1877-1878 y 1914-1918. Después de la disolución del imperio al comienzo de los años 1920, el que sería el primer presidente de la República de Turquía en 1923 y el héroe nacional Mustafa Kemal Atatürk logró convencer a Lenin y a Trotsky de que Turquía estaba lista para la revolución mundial y así recibió de Rusia 200 kilos de oro y armamento pero esto fue utilizado para su expansión en el Cáucaso y la “revolución mundial” traicionada. Atatürk prefirió alejarse de los bolcheviques, cobrar otro tanto y pasarse al lado de los británicos que tenían sus propios intereses en Azerbaiyán y Armenia y querían utilizar Turquía para prevenir la expansión del comunismo en estos países.

En vísperas de la Segunda Guerra Mundial, Turquía mostró nuevamente su “pragmatismo interesado”. El 19 de octubre de 1939 firmó un pacto de asistencia con Francia y el Reino Unido a cambio de dos destructores británicos y varios aviones militares franceses. Al percatarse del avance militar arrollador de Alemania en Europa el gobierno turco decidió pasarse al lado de los alemanes. El 18 de junio 1941, cuatro días antes del inicio del inicio de la “Operación nazi Barbarroja” contra la URSS, Turquía firmó un tratado de amistad con Alemania, obteniendo en recompensa cuatro submarinos alemanes cerca de 4.000 fusiles y una docena de aviones militares.

© AFP 2015/ Sergei Supinsky
También Turquía planificó al final de junio 1941, según la revista nacional “Bozgurt”, declarar la guerra a la Unión Soviética después de que cayera Stalingrado y ocupar el Cáucaso, Crimea, Armenia y Asia Central con la venia y bajo la supervisión de los alemanes. Sin embargo, los planes bélicos turcos tuvieron que ser anulados porque los alemanes sufrieron una severa derrota en la batalla de Stalingrado que duró desde el 23 de agosto de 1942 al 2 de febrero de 1943. En este período los turcos no permitieron a los barcos de los países aliados de Rusia- EEUU y Canadá, que traían ayuda, cruzar los estrechos de Bósforo y el de los Dardanelos.

Al darse cuenta de la eminente derrota de los alemanes, Turquía endureció sus relaciones con los nazis y finalmente el 1 de marzo de 1945 le declaró la guerra a Alemania y Japón cuidándose de no participar en ninguna batalla. En 1950 el ministro de Relaciones Exteriores de la URSS Andrey Gromico preguntó al embajador turco en Moscú, Kemal Nejat Kavur: “Su país tiene el más grande ejército en Europa. Si es contra su enemigo tradicional como Grecia, es demasiado grande, si es de otro lado contra nosotros, es demasiado pequeño. ¿Entonces, cuál es la razón?” Por supuesto el embajador no tenía la respuesta preparada pues no podía revelar los anhelos nacionales de reconquistar en algún momento el Cáucaso y Crimea.
Recep Tayyip Erdogan, presidente de Turquía
© AP Photo/ Vadim Ghirda

En 1952 Turquía fue admitida en la OTAN y al final de los 1950 permitió a los EEUU a desplegar 50 misiles Júpiter con un rango de 5.300 kilómetros cerca de la frontera con la URSS. Recién en 1962 estos misiles alineados contra la Unión Soviética fueron retirados a cambio del retiro de los 36 misiles soviéticos R12 de Cuba, esto después de un arreglo secreto entre Nikita Kruschef y John Kennedy que puso fin a lo que se llamó “La Crisis de los Misiles”, iniciando así un corto período llamado la “Coexistencia Pacífica”.

Después del desmantelamiento de la URSS en 1991, Turquía inició una paciente labor en Crimea con la población tártara que retornó a la península. Ellos fueron amnistiados en 1980 después de su deportación al Asia Central ordenada por Stalin en 1944 por su colaboración con los nazis. El gobierno de Ucrania en cuya jurisdicción estaba Crimea por un decreto de Jruschov cerró los ojos y permitió un fuerte adoctrinamiento de tártaros en la orientación de rusofobia por Turquía. Al reincorporarse Crimea a Turquía, los líderes tártaros opositores a este proceso como Mustafa Dzemilev y Rufat Chubarov entre muchos otros se refugiaron en Turquía  y se convirtieron en agentes de influencia de aquel país que anteriormente dio refugio a los yihadistas chechenos.

Es decir, en todos estos últimos años el lento acercamiento que trató de forjar el gobierno ruso y que aparentemente fue compartido por Turquía no ha sido sincero por parte de los turcos. Fue motivado por el deseo de lograr mayores concesiones de la Unión Europea (UE) y EEUU. El año pasado, la respuesta del primer ministro de Turquía Erdogan a la Comisión Europea  alarmada por el acercamiento de Turquía a Rusia a pesar de las sanciones contra Moscú: “Turquía no necesita permiso de nadie: vamos a hacer lo que es necesario para el país”, fue también una acción fríamente calculada para levantar el prestigio del país y lograr las mayores ventajas de sus aliados de la OTAN.

© AP Photo/ Evan Vucci
A lo que no prestaron la atención los líderes de Rusia, fue al hecho que, mientras Recep Erdogan anunciaba a cuatro vientos su amistad con Rusia, siendo primer ministro, sus fuerzas militares seguían fieles al documento titulado “2010-2015 La Estrategia de Seguridad Nacional” que considera a Israel y Rusia como países que representan peligro a Turquía. La fidelidad  al tradicional “pragmatismo calculado y temporal” del gobierno de Turquía continúa, por eso no es de extrañar la actual alianza del Servicio de la Inteligencia Nacional (MIT) turco con la Mossad de Israel en la selección, adiestramiento, equipamiento y el traslado a Siria a los yihadistas sunitas del Estado Islámico (EI) para derrumbar el régimen de Bashar Asad.

También es lógico, desde el punto de vista del presidente Erdogan, el alejamiento de su “amigo” Putin  cuando coincidieron en los Juegos Europeos el  pasado 13 de junio en Bakú, Azerbaiyán donde se encontraron cara a cara pero sin mirarse a los ojos. Rusia había tomado la decisión de no permitir el derrocamiento del presidente sirio Asad, lo que iba en contra de los planes de Turquía y la OTAN.

Rusia no puede permitir que el Estado Islámico forme un califato, cuya idea pertenece a los estrategas “iluminados” norteamericanos y franceses quienes decidieron utilizar las ambiciones turcas del resurgimiento del neo otomanismo y convertir  este país en el instrumento vital para la balcanización de Siria. Erdogan tiene la oferta de una parte fronteriza de Siria cercana a Turquía poblada por unos 200.000 turcomanos o turkmenos (un pueblo túrquico que se encuentra principalmente en Afganistán y Turkmenistán). El califato islámico está proyectado después de terminar su formación en Siria e Irak, expandirse al Asia Central, Cáucaso, Tatarstán, Urales y la parte de China donde viven los uigures que son musulmanes, estos junto con los yihadistas chechenos y daguestaníes forman batallones del Estado Islámico.
Bilal Erdogan, hijo del presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan
© AFP 2015/ Ozan Kose

El rol de Turquía en la expansión del Estado Islámico fue diseñado en secreto en 2011. Según el analista geopolítico francés Thierry Meyssan, el ex ministro de relaciones exteriores de Francia Alain Juppe colaboró en el plan con el actual primer ministro de Turquía Ahmet Dovutoglu que fácilmente dejó su anterior consigna “Cero Problemas con los Vecinos”. Por supuesto, la estrategia regional de Turquía fue abalada por Washington. El mismo vicepresidente de EE.UU. Joe Biden confirmó en octubre 2014 en su discurso en Harvard, que fue rápidamente silenciado, que “Turquía apoya al Estado Islámico con cientos de miles de dólares y miles de toneladas de armas”.

Biden evitó decir que Turquía fue permitida por Washington y Bruselas para hacer su negocio sucio de oro negro sirio con el Estado Islámico. Lo curioso también es que, de acuerdo al editor de la publicación norteamericana Veterans Today, Mike Harris, las corporaciones British Petroleum y ExxonMovil son también compradores del petróleo ilegal del Estado Islámico. Pero el primer beneficiario es Turquía que obtuvo en los últimos ocho meses unos 800 millones de dólares por este negocio sucio. Ahora, resulta que la familia del presidente Erdogan está envuelta en este negocio a través de su tercer hijo Bilal Erdogan quien recientemente compró dos buques tanques y posee, según el vicepresidente del Partido Republicano del Pueblo Turco (CHR) Gürsel Tekin,  la compañía marítima BMZ Ltd. que hace el negocio de petróleo con el Estado Islámico.
Ahmet Davutoglu, primer ministro de Turquía
© REUTERS/ Umit Bektas

Precisamente este negocio fue interrumpido por la aviación militar rusa lo que produjo una irritación entre los negociantes internacionales del oro negro. Pero sería equívoco atribuir aquel trágico incidente con el SU-24 y la muerte de su piloto y un soldado rescatista ruso exclusivamente a los intereses de los negociantes de petróleo. Lo que no pueden digerir los estrategas “iluminados” de Washington y Bruselas es que sus planes del “caos programado” en Asia y Medio Oriente fueron bruscamente interrumpidos por la entrada decidida de Rusia en Siria para no permitir la balcanización de este país y de paso formar una alianza con Irán y posiblemente con Irak.

Turquía en este juego occidental es simplemente un instrumento hábilmente utilizado por EEUU y la UE a través de su incondicional y extremadamente ambicioso oportunista Recep Erdogan quien se ofuscó por sus ideas de un futuro resurgimiento de un nuevo Imperio Otomano, sin darse cuenta que su país se acerca cada día más a una guerra civil debido a la creciente represión contra el pueblo kurdo.

Recientemente, uno de los más famosos defensores de los derechos humanos pro kurdos  Tahir Elei fue asesinado durante una conferencia de prensa. Es sabido que el Servicio de Inteligencia Nacional (MIT) mantiene la población turca sumida en miedo.

Hace poco el escritor turco Premio Nobel de Literatura Orhan Pamuk (2006) escribió que “lo peor es el miedo, todo el mundo tiene miedo en Turquía”. Y cómo no tenerlo si recientemente fueron encarcelados sin juicio por “traición y espionaje” dos periodistas turcos del diario Comhuriyet por haber revelado las fotos de un convoy del MIT transportando armas al Estado Islámico en Siria. También fueron encarcelados dos generales y un coronel de gendarmería por detener otro convoy del MIT con armas destinadas al EI. El año pasado murió en un accidente sospechoso, en la ciudad turca Suruc, la periodista norteamericana Serena Shim quien fue la primera en escribir y mostrar fotos de los yihadistas transportando de Turquía a Siria en los camiones de la ONG World Food Organization. El 18 de octubre pasado fue encontrada “suicidada” en el baño del aeropuerto de Estambul la famosa y curtida periodista británica Jacky Sutton que era directora del Institute for Peace and War Reporting. Dijeron que se mató por haber perdido su avión.
El avión ruso SU-24 alcanzado en la frontera sirio-turca
© AP Photo/ Haberturk TV

Mientras todo esto sucede en Turquía, el presidente Erdogan sigue jugando con el fuego internacional cumpliendo las pautas del departamento de Estado norteamericano y de los líderes de la OTAN que lo defienden y apoyan por el momento incondicionalmente. Recientemente el embajador norteamericano ante la OTAN, Douglas Lute declaró que el “comportamiento de Rusia en Siria es peligroso, innecesario e irresponsable”. El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, justificó el derribo del avión ruso en Siria que según él estaba en “el espacio soberano turco” como si el territorio de Siria perteneciera a Turquía.

Erdogan toma estos gestos como un incentivo para no pedir disculpas, amenazar a Rusia, poner trabas en el paso de sus barcos por el estrecho Bosforo o mandar dos submarinos para vigilar al crucero ruso Moskva. Todos son gestos de bravura inducidos por la desesperación y alimentados por sus ambiciones y la fe ciega en sus “amigos” norteamericanos y europeos.

En este enredo geopolítico se olvidó Recep Tayyip Erdogan de las sabias palabras de su héroe Mustafá Kemal Atatürk: “Paz en la patria, paz en el mundo”.

Actualmente no hay paz en Turquía y el apoyo que está gozando Erdogan de Washington y Bruselas es efímero que puede desaparecer en cualquier momento pues ni EEUU, ni la Unión Europea tienen recursos o condiciones para iniciar una guerra contra Rusia. Tanto Putin como Obama lo saben y Erdogan ya presiente que en cualquier momento puede convertirse en un chivo expiatorio

domingo, 29 de noviembre de 2015

Por Bruno Lima Rocha: Un Califato terrorista, con dominio territorial y apoyo de los Estados wahabit


Por Bruno Lima Rocha: Un Califato terrorista, con dominio territorial y apoyo de los Estados wahabit

Enviado por Barometro Internacional el domingo, 29 noviembre, 2015 a las 16:09


El Estado Islámico 
Mucho se ha  especulado, acerca de la financiación del llamado Estado Islámico (EI, ISIS o Daesh). Lo que se sabe, es que el tiene una circulación de venta de petróleo que gira en torno a US 1 millón de dólares diario,  teniendo posibilidad de alcanzar 3 millones de dólares. ¿La duda no es como extrae petróleo, ya que domina territorios con refinerías, pero sí como compensa estas ventas?.
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Ciertamente hay operadores financieros, y como ellos son una derivación  de Al Qaeda, ciertamente tiene contacto con operadores, como era la red de Bin Laden. Sobre el territorio que domina, se sabe que sí, cobran impuestos, tienen una propia moneda y aplican a  la población, en la forma de aranceles en moneda o en servicios. También se acusa de extorsión y secuestro, además de venta de mujeres en mercados específicos para este crimen. Hoy hay un consenso al afirmar que el *(EI, ISIS o Daesh).  es una suma de apoyo externo con autofinanciamiento.
Es lógico que el tema del apoyo financiero directo, y de la compensación de estas divisas, llaman por demás la atención. Así, el primer problema es de circulación. Los países de Golfo, como Arabia Saudita y Qatar, durante los últimos años, apoyaron los “rebeldes moderados”, lo que en el frente sunita anti-Assad incluyó el (EI, ISIS o Daesh).

Hoy la mejor opción para las monarquías árabes de Golfo es el Frente Al-Nusra, una filial de la Al Qaeda en la Siria, muy parecida con la Al Qaeda en la Península Arábica (AQAP), que opera en Yemen, con el apoyo de los sauditas. Luego, este apoyo queda difuso y los mismos donantes, que envían recursos para una red jihadista, cuando esta era parte de la Al Qaeda (y el rompimiento con el sultanato comandado por el Al Zawahiri, ocurrió en el inicio de 2014) desde entonces, el ISIS habría tomado 80% de los voluntarios extranjeros de la Al Nusra (Al Qaeda en la Siria), obviamente incluyendo sus recursos.

Es preciso entender que las franquicias de la Al Qaeda, componen una sofisticada red de inteligencia, montada por los servicios paquistanís y sauditas con el apoyo de la CIA, aún en la guerra contra la URSS en Afganistán. Esas redes se fueron se solidificando y ganando inserción en las instituciones de “caridad” que hacían el apoyo de las escuelas de formación, de ahí el Partido de los Estudiantes, el Talibán. Además, estamos hablando de volúmenes substanciosos además del dominio territorial que es siempre relevante.

Estos Estados que señalamos arriba, comparten el credo ultra conservador sunita, pero a la vez, evitan la implicación directa -  al menos en  Siria y en Irak  al contrario del  que hacen en el Yemen, cuando los sauditas dan apoyo directo a las bases de la Al Qaeda en la Península Arábica (AQAP) y la filial del Daesh allá operando también. En el caso específico del Levante, Arabia Saudí y Qatar tienen interés directo en derrumbar el presidente de la Siria Bashir Al Assad y para eso cuentan con la fuerza de los rebeldes sunitas.
Las redes sunitas también se manifiestan, para apoyar la población sunita en Irak, que era gobierno con Sadam y se vio en posición de minoría. Quién controla la lealtad de las tribus, que acaban controlando los flujos en el territorio, (que serían las arterias del territorio, haciéndolo generar cohesión, según los manuales de geopolítica) se den sobre un desierto.

Debido al clamor internacional, luego de  más de 100 días de cerco a la ciudad curda de Kobani (en el norte de la Siria, territorio del Curdistán Oeste), se formó una coalición anti-ISIS, lo que género que la aviación militares, de los países árabes aliados de los EUA´ hayan  atacado bases y trenes del ISIS. Eso favoreció la resistencia de la izquierda curda en Kobani, pero no fue, lo que ha  definido la guerra allí. Las misiones militares realizadas por pilotos qatarís y sauditas, por ejemplo, tenían la contradicción de muchas veces, atacar blancos que habían sido construidos por ellos mismos., denotando la presencia estratégica de agentes externos.

Es preciso entender que hasta el final de 2014, la guerra de la Siria estaba internacionalizada, pero se manifestaba como una contingencia local, expandido, una guerra indirecta también entre Arabia Saudí e Irán, proyectar la hegemonía de sunitas conservadores,  por chiitas conservadores. En el inicio de 2013, con la autonomía del Curdistán Sirio y el establecimiento de los tres cantones en Rojava, una nueva forma de vida en sociedad creó una especie de segundo frente de guerra, entre el ISIS y el guardia-lluvia del PKK en la región, con el partido PYD y las milicias del YPG y YPJ.

La denuncia contra el ISIS y la presencia reciente de Rusia pusieron contra la pared las operaciones de inteligencia en el apoyo de los “rebeldes moderados”, siendo que el propio ISIS ya formó parte de esta lista, aún después de haber se separado de la Al Nusra. Las relaciones con la OTAN, a través de los intereses directos de los EUA, son muy anteriores a la existencia de la Al Qaeda y aún anteriores la Guerra de Afganistán contra la URSS.

Esto forma parte de la llamada guerra fría del mundo árabe, donde el pan-arabismos (baathistas y socialistas), confrontaron las monarquías conservadoras y acabaron siendo derrotados. A partir de 1979, comienza la lucha entre el Estado Persa (el Irán chiita) y los aliados de Arabia Saudí (árabe, sunita). Súmese a esta rivalidad el papel estratégico de Turquía, como país miembro de la OTAN, el segundo mayor contingente militar de la Alianza y que apunta, como enemigo estratégico al PKK, aunque el PKK desde el 2000, haya renunciado al separatismo y adoptar un programa de tipo federalismo político con democracia directa y emancipación plena de la mujer. En este ajedrez, es que se mueven los aliados de los EUA y apoyadores indirectos (o directo) del ISIS.

Como sería, posible hipotéticamente dar el combate al Daesh

Es posible combatir el ISIS materialmente. Primero, es preciso sancionar y frenar, las operaciones de apoyo al ISIS, tanto en las operaciones directas o indirectas. Luego, es preciso sancionar a Turquía y no dar aval, para que la potencia regional ataque los enemigos estratégicos del ISIS. A la vez, y como consecuencia, fortalecer la izquierda del Curdistán (el llamado guardia-lluvia del PKK) o al menos dejar luchar, sin tener que combatir su retaguardia;

Segundo, es preciso bombardear incesantemente las refinerías controladas por ellos, así como las colas de camiones que llevan el óleo crudo por la frontera. Nuevamente se observa que Turquía, tiene una fuerza terrestre impresionante y poco o nada hace contra el ISIS en esta zona.

Tercero, sería fundamental, establecer una área de dominio en medio del territorio por ellos controlado, y eso puede darse si el YPG/YPJ, venza militarmente en el norte de la Siria, cerrando esta frontera para los terroristas integristas e impidiendo la acción de la inteligencia turca,  siga apoyando al ISIS. Si los tres cantones logran  integrarse en Rojava, hay la posibilidad concreta de cerrar la frontera turca, la más importante para el ISIS, y dificultar también la llegada de voluntarios extranjeros venidos de Europa por ejemplo.

En el largo plazo, veo tres alternativas que son complementarias. Primero y más urgente: La victoria militar de las fuerzas del Con federalismo Democrático, expulsando el ISIS de todo el Curdistán Sirio y de Iraq,  estableciendo bases societarias, que van a frenar la base del patriarcado y del integrismo. Esto realmente puede ocurrir a partir de las acciones integradas contra el ISIS y la garantía del buen desempeño de las fuerzas de la izquierda curda, pero para que eso ocurra es preciso que a Turquía pare de atacar los enemigos del ISIS.

Segundo y en la secuencia: Un nuevo arreglo en la región, creando formas de cogobierno  en  Siria y en Irak, o mejor en el Levante, en la Mesopotamia y en el Curdistán. Si eso no ocurra, con igualdad de posibilidades para el conjunto de grupos étnico-comunitarios y étnico-religiosos, la guerra volverá todo el tiempo. Para eso es necesario frenar, las pretensiones de las potencias occidentales, en intentar derrumbar Assad, como condicionante para combatir el ISIS de forma directa e intensiva.

Con la posible aproximación de Francia y Rusia, es probable que la condición de permanecer con Assad, para una solución negociada sea más fácil. Es importante afirmar que la izquierda curda salió victoriosa en Kobani (Siria) y en Shinjar (Irak), liberando los Yazidis y ampliando las bases sociales con democracia directa y sin la reproducción del patriarcado en la forma de la taifyya (el concepto de taifyya el comunalismo sectario basado en clanes que forman tribus. Y estos son unificados por identidades comunes, comandadas por hombres dando como base en el patriarcado ancestral de la región, fue redescubierto para la lengua portuguesa por mi alumno de Relaciones Internacionales, Enrique Taborda), luego las fuerzas en el suelo - victoriosas - ya existen, o mínimamente necesitan poder quedar “sólo luchando” contra el ISIS y sin preocuparse con ataques de la OTAN a través de Turquía. 

Tercero y a largo plazo: Es realmente necesario emerger un nuevo Islam político, que sustituya el papel que ya fuera ejercido por el pan-arabismo de izquierda, o sea, una alternativa de vida en sociedad, para los pueblos de Oriente Medio de modo que puedan convivir con sus ancestros, pero sin reproducir el horror del sectarismo, del patriarcado y de la apostasía.

Si no emerger una nueva forma de existencia en sociedad de los pueblos islamizados (en su mayoría, árabes, curdos, persas y turcos, además de decenas de otros), el Islam político, va a manifestarse tanto a partir de la teocracia iraní (previsible, pero conservadora) o a través del peor del sunismo, el wahabismo, y su posibilidad permanente, de usar el argumento político-religioso. Por su parte el “occidente” quiere “occidentalizar” la región la fuerza. Pero, las fuerzas transformadoras en la región, deberían ser apoyadas y no combatidas, como viene ocurriendo hace décadas.  
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