En la vieja sede de la Esquina de San Francisco comenzaron las actividades docentes, de investigación y extensión de dicha nueva Facultad, con una matrícula inicial de 279 alumnos y solo 19 profesores
Alberto Navas Publicado en el universal el 16/03/2023
Nuestra actual Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad Central de Venezuela es, en realidad, la más antigua de las Facultades de la Universidad de Caracas, hoy UCV. Su origen se remonta al siglo XVII con el extinto Colegio Seminario de Santa Rosa de Lima de Caracas, en la Cátedra de Filosofía. Más tarde, con la erección de la Real Universidad de Caracas, en 1721, vemos que con ello emergió finalmente la Facultad de Filosofía (Artes/ hoy Humanidades) generando así al primer egresado de dicha Universidad, en la persona de Antonio Tovar y Bañes en 1725, como consta en los expedientes de egresados de ese año en el repositorio del Archivo Histórico de la UCV.
Luego de muchas vueltas de la Facultad de
Filosofía durante el siglo XIX y parte del XX, en las que llegó inclusive a
llamarse Facultad de Humanidades en tiempos del Profesor Cecilio Acosta,
nuestra Facultad fue elevada de su viejo carácter iniciador y propedéutico, al
rango de Facultad independiente, con el Decreto del Estatuto Orgánico de
Universidades Nacionales dado por el Presidente de la Junta de Gobierno don
Rómulo Betancourt en septiembre de 1946, como Facultad de Filosofía y Letras de
la UCV, siendo su primer Decano el Dr. Mariano Picón Salas, quien la inauguró
oficialmente en un acto celebrado el 12 de octubre de ese mismo año.
En la vieja sede de la Esquina de San Francisco
comenzaron las actividades docentes, de investigación y extensión de dicha
nueva Facultad, con una matrícula inicial de 279 alumnos y solo 19 profesores.
También se dictaron ciclos de conferencias que impactaron muy bien en el
público de sectores populares que se acercaron, por primera vez en dos siglos,
a la fuente de saberes de la Universidad caraqueña. Los aires democráticos de
aquellos años, junto al logro del derecho al voto universal y la elevación de
los derechos políticos de la mujer, refrescaban a una Venezuela herida por
décadas de autocracias y caudillismo.
Los primeros egresados como Licenciados en
Filosofía y Letras en 1950 fueron: Francisco J. Ávila, Georgina Blanich,
Josefina Espino Parpacén, Josefina Fierro H., José Ramón González, Julio César
Lizarraga, Ernesto Mayz Vallenilla, Oswaldo Rodríguez Briceño, Alfonso
Rodríguez Díaz y Alberto Weibezahn Massiani. También egresaron ocho Técnicos en
Biblioteconomía, entre los cuales se destacaba la posteriormente célebre
profesora de Paleografía Dolores (Lola) Bonet Guylain.
Más tarde, en 1947, surge el Departamento de
Historia en la Facultad de Filosofía y Letras, núcleo matriz de la futura
Escuela de Historia desde 1958, una vez derrocada la dictadura del general
Marcos Pérez Jiménez y recuperada la Autonomía universitaria. Allí, bajo las
enseñanzas de los profesores Pascual Venegas Filardo, Marco Aurelio Vila, César
Tinoco, Miguel Acosta Saignes, Salvador de la Plaza, Rodolfo Quintero y otros,
egresó la primera promoción de Licenciados en Historia de la UCV, compuesta
por: Oscar Enrique Abdala (quien fue Director de la Escuela desde 1972),
Orlando Albornoz Hernández, Carlos Boggio H., Eleazar Córdoba Bello
(distinguido americanista), Ildefonso Leal (Cronista de la UCV), Angelina Lemmo
Brando, José Eliseo López Ramírez (valioso demógrafo) y Trina Urbina P. Debo
señalar que, como estudiante de Historia, después de 1974, tuve la suerte de
ser alumno de varios de estos primeros egresados.
Desde 1958 ejerció la dirección de la Escuela de
Historia el Dr. José Manuel Siso Martínez, quien pasó a ser Ministro de
Educación en el gobierno del Dr. Raúl Leoni en 1964, año en el que asumió la
dirección el Dr. Germán Carrera Damas, formado en las Universidades de Caracas,
México y Francia, siendo el gran renovador de los estudios históricos en la UCV
y en Venezuela, convirtiendo a la Escuela en un centro de referencia académica
para el contexto latinoamericano. Formando investigadores críticos y de
vocación científica, una Escuela donde aprendimos a hacer historiografía en
base a recursos técnicos, teóricos, metodológicos, filosóficos y de las
ciencias auxiliares. Luego, una nueva generación, desde 1968, siguió
desarrollando nuestra Escuela en el marco de las rebeliones de aquellos años de
conflictos e intervención del gobierno del Dr. Rafael Caldera. Entre ellos
destacaron: Manuel Caballero, Josefina Gavilá, Josefina Bernal, Miguel Hurtado,
María Elena González, Carmen Gómez, Taide Zavarce, Luis Cipriano Rodríguez,
José Belda Planas, Eduardo Camps, José Rafael Lovera, etc.
La última generación de aquella “buena época”
fuimos: Ramón Aizpurúa, Pedro Castro Guillén, Fredy Rincón, Fernando Oduber,
Guillermo Durán, Ángel Ziems, mi persona y muchos otros más. Hoy nuestra
Escuela sobrevive, a duras penas, con profesores ya jubilados y otros
fallecidos, sin que el presupuesto oficial haya permitido formar una efectiva
generación de relevo, de la que muchos han huido del país abandonando sus
cargos infrarremunerados. Pero, sin embargo, seguimos manteniendo abiertas las
puertas del pregrado con el director Adalberto Castellanos y del postgrado con
la Dra. Anahías Gómez y el Profesor Mike Aguiar. Aún damos señales de vida,
como con ruidos bajo los escombros y aún late el pensamiento en el aula, en el
cubículo y en el viejo y gastado maletín que todavía nos acompaña.