viernes, 29 de enero de 2016

Por Bruno Lima RochaLos piratas ingleses atacan permanentemente


América Latina NOTICIAS

Los piratas ingleses atacan permanentemente


Por Bruno Lima Rocha


Las tapas de la revista The Economist y los sistemas de presión internacional

Introducción

La publicación inglesa The Economist, trae en sus tapas una plantilla de operación, para crear mediáticamente presiones internacionales y ayudar a derrumbar políticas económicas. Sus portadas operan como un mecanismo de  chantaje, orquestado por el hilo fuerte en el marco del capital financiero transnacional, operando a partir del eje Nueva York (NYC)-Londres.

Entiendo que de hecho y de un golpe con todas las fuerzas – esa banda de bandidos con traje y corbata, de marcas Armani y Dior tiene que ser desenmascarada y perder su poder de influencia en nuestros países (en América Latina). El problema es de fondo y ya viene siendo debatido, en las varias generaciones, de las ciencias humanas,  sociales de Brasil y  los países hermanos latinoamericanos.

Duele constatar que Fernando Henrique Cardoso (FHC, ex presidente de Brasil, que gobernó con líneas de neoliberalismo) tenía razón, sólo que en 1967. FHC al menos en eso estaba correcto: que la dependencia es estructural y por consecuencia, estructural. Así, que si tuviéramos que clasificar el piso de cima, de las élites brasileñas, no es ninguna exageración, cuando lo denominas cómo vende patria e intrínsecamente entreguista. Podría afirmar que si los países anglo-sajones nos atacan, los enemigos de clase y adherentes a las tesis del Imperio iban a actuar como si todas y todos tuvieran green card de Estados Unidos, se sentirían obligados a actuar, como lo hicieron en las Malvinas, preguntándonos si “Algo hicimos para que seamos atacados por los  gringos!”.

El problema de la descolonización de nuestras mentalidades políticas, como la postura anti-colonialista, es necesaria para generar el impacto y la autenticidad de la lucha popular en Brasil, que se ve contra la pared.  La “solución” más cercana para la masa, es el post-stalinismo, post-trabalhismo o la versión contemporánea del varguismo (conciliación de clases promovida por el ex presidente y dictador Getúlio Vargas) es el lulismo (propuesta de conciliación de clases protagonizada por Luiz Inácio Lula da Silva).
Este fenómeno aún petista (defendido por los  miembros del partido de gobierno, PT) prefiere – y viene apuntando – por la vía del “pragmatismo” otra salida: aliarse a los oligarcas, los oligopolios nacionales catalizados, y entrar de socio más pequeño de China en escala mundial. Dentro de este maldito colonialismo, observemos los vende patria de Brasil y sus paradojas.

The Economist y el complejo de los vende patrias como estructural de la derecha brasileña
La publicación inglesa The Economist, en su primera edición del año (de 2 a 8 de enero de 2016) puso a la presidente Dilma Rousseff en la tapa, bajo el título Brazil’s Fall: Dilma Rousseff and the disastrous year ahead (La caída de Brasil: Dilma y el año desastroso por el frente). Inmediatamente después de esta divulgación, hubo enorme repercusión en las redes sociales, a través de la difusión de las medias corporativas y listamente la profecía macabra fue anunciada en Brasil con aires de verdad.

Estoy obligado a reconocer los impactos de este tipo de achaque en escala mundial, y obviamente, en nuestro país. Continúo afirmando que este gobierno es indefendible, pero no por eso, uno no puede implicar en hacer coro con la derecha, que no es gobierno. Los factores de “caída” del segundo mandato Dilma, para la revista son justamente lo que es relativamente destacable.

Las recetas y fórmulas de la revista, van al encuentro con el programa del gobierno Michel Tema (el vice que no consumó el golpe palaciano) denominado “Un puente para el futuro”. Luego, no hay cómo reproducir tales absurdas propuestas, como la desvinculación total de las recetas, según el precepto constitucional y menos aún defender la desregulación de la fuerza de trabajo. Es este tipo de demencia,  que sigue la moda vale todo, de los años 90, como cuando elogian el periodo FHC y mismo Fujimori, que puede hacer de nuestro país (Brasil), otra vez más el infierno tropical en la tierra.

La manipulada y mentirosas publicación de los especuladores en lengua inglesa – y vergonzosamente reproducida, por la Carta Capital en Brasil, una publicación falsamente de izquierda del periodismo nacional – elogian la vuelta a la derecha de América Latina, cuando lo que hasta ahora ocurrió fue la victoria del menemismo en la Argentina y el triunfo en las elecciones parlamentarias de los escuálidos en Venezuela. Vale observar que el triunfo venezolano tan proclamado, no pasó de 300 mil votos, siendo el chavismo derrotado por sus seguidores desilusionados (que no fueron a votar, por ejemplo) y no por la derecha pro-yankee.

Si observáramos los efectos directos en el imaginario político conservador, basta notar que la postura vende patria visceral, en los más de 8000 comentarios en el perfil de O Globo (portal de noticias del mayor grupo de comunicación social de Brasil) cuando la derecha que perdió en la urna (la brasileña), solo conmemoraba en su portada una victoria puntual.
Es un hecho. Que la presión de esta revista,  que opera como porta voz de los especuladores en escala mundial es muy grande, andan en el ataque de la suba del dólar y el chantaje sistemático de las notas emitidas por las agencias de riesgo.
Los chantajistas y especuladores continúan atacando lo Brasil

Yo ya repetí eso de manera exhaustiva y me veo obligado a retomar el argumento. Hay un sistema de retroalimentación entre la media especializada, las agencias de “rating”, los operadores de mercado y las instituciones financieras con envergadura mundial. La agencia de “análisis” de riesgo Fitch Ratings rebaja aún a finales de 2015 más una vez la nota de Brasil, pasando para BB+, clasificando nuestro país, como de grado especulativo, junk bond (acción basura, acciones podridas, títulos buitres como dicen en la Argentina, papeles buitres….) lo que ya implica en obligaciones contractuales de venta de los títulos del 

Tesoro brasileño.

Diversos fondos de pensión y de inversiones, tienen en su cláusula contractual y de funcionamiento, la obligación de sólo comprar papeles de países, con solo alguna  de estas agencias y, estas deben venir acompañadas de una alta tasa de remuneración. Cuánto mayor el “riesgo”, mayor la sangría especulativa a través del retorno de la tasa de intereses reales. Lo Brasil ya tiene la mayor tasa básica de intereses del mundo y tal vez aun aumente, pues la Standard & Poor’s rebajó la nota brasileña en septiembre y ahora es la vez de la menor de las tres, la Fitch, restando sólo la Moody’s.

Puedo afirmar, que para este momento, la mejor opción para los especuladores, sería una liquidación total de las políticas del lulismo y la aplicación exacta de los pasos observados por el compuesto de recetas neoliberal. Por eso tanto entusiasmo con el golpe paraguayo, en la forma de impedimento cuya embarcación ya hace agua. Para los tiburones del mercado financiero, todo día es día de carne fresca, y a Séptima economía del mundo con un aún vigoroso mercado interno de más de 100 millones de consumidores medios es un plato lleno.

Este gobierno o lo que de él resta – ya hizo la inflexión posible para el ajuste fiscal y el inexorable camino, de los caminos neoliberales y sabe que apretarse más el cinturón, tendremos un inicio de colapso de las instituciones formales más importantes. Cuando hay aprieto en el presupuesto y ejecución de gastos públicos, la cuenta es pagada en la calles, con la gente viviendo en las veredas, aumentando el crimen contra la vida y patrimonial, el índice de habitantes y menores callejeros además del aumento de la extrema pobreza.

Apuntalando conclusiones obvias
Para los tiburones y alto ejecutivos con trayectoria en el mercado financiero estando hoy dentro o fuera del gobierno, en la situación – como estaba Joaquim Levy (ex ministro de Hacienda, ex alto ejecutivo del  mayor banco privado de Brasi y ahora empleado del Banco Mundial) hasta 18 de diciembre de 2015 – y en la oposición – como Armínio Fraga (ex presidente del Banco Central, ex alto encargado del Fondo Soros, ahora trabajando junto al JP Morgan Bank), el casi ministro de la Hacienda de Aécio Neves (candidato derrotado en las presidenciales de 2014) – valen las antiguas reglas del mar. “Saqueo y botín” después del ataque y conquista de la presa. Las agencias fraudulentas fortalecen el eje financiero Nueva York-Londres y refuerzan la dominancia de los especuladores.

No hay como negar que el chantaje avanza sobre Brasil. Aún en la última semana de 2015, cuando el gobierno apunta el aumento del salario mínimo a R$ 880,00 (cerca de 200 dólares) y en la secuencia criminalmente veta en la Ley de Directriz Presupuestarias (LDO) el reajuste del Bolsa Familia (ayuda financiera a las familias muy pobres) conforme las pérdidas de la inflación acumulada en el anterior, el  tal del mercado cuya opinión es apreciada a través de los tecnócratas del Banco Central y publicada en el Boletín Focus (boletín publicado por el Banco Central en base a la opinión de los especialistas indicados por propios especuladores) ya se plantaba la “necesidad” de más un aumento de la tasa básica de intereses, defendiendo una Tasa Selic a 15,25%! En 20 de enero tal no sucedió y los bancos contra atacaron con un aumento del dólar manipulado desde sus mesas de cambio.

Hoy la alta de los intereses es casi una profecía anunciada (permanente anunciada), siempre acordando que el nivel mínimo llegó a 10 por ciento hasta la reanudación del alta en el inicio de 2014,  no por coincidencia, año electoral y momento llave para mantener la Federación de los Bancos Privados (Febraban) en la línea de defensa del gobierno Dilma y su posible (y cumplida) reelección.

Retomando el argumento de la dependencia estructural externa e internamente, inmediatamente estructurante en todas las esferas de la vida social, se admite que el capitalismo periférico aquí practicado consigue reproducir conflictos en escala global y tener reproductores de confianza de estas perspectivas en nuestro país. Así, los corsarios ingleses de la revista The Economist siempre encuentran eco en la malta de bandidos en traje y corbata y en los formadores de opinión – mejor sería decir los deformadores de opinión – en el país de los empresarios defraudadores de tributos y en tierra de la especulación y de la economía.
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