martes, 11 de octubre de 2016

Por Norma Estela Ferreyra:Brasil y Argentina gobernadas por la corrupción y el poder del mercado




Brasil y Argentina gobernadas por la corrupción y el poder del mercado

Por Norma Estela Ferreyra

Así como el gobierno de Mauricio Macri es ubicado en el cargo de Presidente, cuando se introduce con una masa electoral de sólo el 22,9%, provocando arreglos financieros con la oposición y parte del oficialismo, para torcer a su favor el balotage resultante, que a mi modo de ver, es una aberración para la democracia, porque da lugar a estos manejos mafiosos, cuando la mayoría electoral podría resolverse de una manera diferente y más civilizada.

Pero volvamos al tema y veremos cómo Temer, hoy es el presidente de Brasil, por un golpe parlamentario estratégico de las mafias, con un gabinete de los más conservadores, elitistas y derechistas desde la dictadura. El vice de Brasil fue declarado «enemigo público número uno del medio ambiente» por Greenpeace. Y hay una larga lista de mafiosos en todos los ministerios, en los  gobiernos de ambos países. Sin dudas, un operador extranjero, garantiza el éxito de estas operaciones que comienzan con un ataque permanente de los medios de comunicación hegemónicos y que inventan mentiras que se van insertando psicológicamente, en la población, por la repetición incesante de las mismas, como ocurre actualmente,  en casi todo el mundo.

En  una semana, el nuevo gobierno de Temer, dejó en claro a qué viene. Las medidas  anunciadas por su gabinete explicitaron un proyecto de restauración conservadora. Y es ahí donde la palabra «golpe» adquiere  sentido. No hubo tanques en la calle, ni militares, pero todos los hombres de la dictadura festejan. Mientras tanto una presidenta electa por el pueblo y que no cometió ningún delito, fue derrocada por una conspiración de adversarios, iglesias evangélicas y exiliados junto a al vicepresidente,  ofrecieron cargos en el gobierno para conseguir los votos en el Senado Así fue destituida, sin causas constitucionales, ni de ninguna clase, pero luego de un proceso lleno de irregularidades y escándalos conducido por un delincuente que está a punto de ir preso. Los que perdieron las elecciones pasan a gobernar y los que las ganaron van a la oposición sin que el pueblo haya intervenido. A esto que pasa, podemos llamarle golpe, conspiración, o lo que quieran, pero democracia no.

Algo parecido ocurrió en Argentina con Macri, valiéndose de una campaña basada en constantes mentiras y promesas, que a la semana desmiente descaradamente con las medidas que van tomando sus ministros, los ceos que ejercen verdaderamente el poder haciendo caso omiso a las causas que deben afrontar, con los paraísos fiscales que se van descubriendo como perteneciendo a todos ellos y al propio presidente, sin que nadie se sonroje por ello, ni por los despidos masivos o el incremento de la pobreza en apenas unos meses, con un brutal endeudamiento externo y destrucción de programas sociales, de la industria, de la economía de la Pymes, tarifazos jamás vistos, prisión domiciliaria a los criminales de la dictadura, entre muchísimas medidas impensadas por la clase obrera, cuyos dirigentes, en su mayoría, son cooptados, por el gobierno.

Muchas páginas se han escrito sobre las irregularidades jurídicas que se cometieron para sacar a la presidenta Dilma de su cargo, sobre los motivos espurios de Cunha, sobre las negociaciones obscenas de Temer con la oposición, sobre la falta de motivos legales para el juicio político y sobre la farsa que fue la votación en el Congreso, con votos dedicados a familiares, a Dios y hasta a un torturador de la dictadura Pero hay algo de lo que poco se ha hablado y que le da sentido a la palabra golpe, y es que no fue  la sustitución de una presidenta por su vice, sino un cambio de gobierno y de programa, con el giro a la derecha más violento desde 1964. ¿Puede un «interino» hacer un giro de 180 grados en todas las políticas de gobierno? ¿Puede cambiar radicalmente el programa con el que fue electo como vice de Dilma, reemplazándolo por otro absolutamente diferente? Y si Macri lo hizo, cambiando a contramano, sus propias promesas ¿Puede Temer formar un gabinete de ministros con los partidos que perdieron las últimas elecciones y ocupar la oposición varios ministerios y secretarías. La oposición convertirse en  oficialismo y el oficialismo en oposición, sin que el pueblo lo haya decidido?.

Él hace una reforma previsional neoliberal, recorte de programas sociales, fin de la cobertura universal de salud, más impuestos, recorte de los fondos para la educación, eliminación de los ministerios de Cultura y Derechos Humanos. Hubo una radicalización del discurso conservador contra los derechos de las mujeres, negros  y otras minorías. Temer llegó a convocar a la «bancada evangélica» para rezar con él y se reunió con el pastor Malafaia, líder del Ku Klux Klan antigay y llegó a anunciar que ahora sí, el poder es todo de ellos.

Dilma fracasó, entre otros motivos, porque creyó, que podía negociar con la mafia evangélica y esperar que cumplan los acuerdos y de allí, surge una conspiración donde un presidente interino llega al poder y quiere gobernar con los partidos que perdieron las elecciones y los políticos corruptos que junto a él, traicionaron a Dilma, ejecutando un programa con el que jamás podrían ganar. Las encuestas le daban un apoyo cercano al 2%, pero los mercados están felices, al igual que los ultraconservadores y enemigos de los derechos humanos que ayudaron a formar mayoría en el Congreso. Las elecciones de 2014 fueron anuladas de hecho, no solo porque fue anulada la elección de una presidenta, vencedora con 54 millones de votos, sino también porque fue anulado el programa de gobierno votado por la mayoría y se impone ahora una política sin la menor legitimidad democrática. Algo así se dibujó en Argentina, donde resultó ganador un empresario con más de 200 causas judiciales que tenía el 25% de los votos y de la noche a la mañana, conspiración o fraude mediante, gana el balotage. Algo muy insólito, pero a la luz de lo que está ocurriendo con los gobiernos progresistas de Latino América, es entendible por la existencia de la Mafia Internacional y la Mafia Interna, inserta en los Poderes de Gobierno y en los medios hegemónicos de comunicación falsificada.

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