sábado, 2 de enero de 2016

Reflexión después de la salida de Joaquim Levy del Ministerio de la Economía de Brasil

Reflexión después de la salida de Joaquim Levy del Ministerio de la Economía de Brasil

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Crisis en el país de los defraudadores impositivos
Por Bruno Lima Rocha
 
El viernes 18 de diciembre, concluyo una de las más tensas semanas, de la historia reciente de Brasil, terminó con la salida del ministro de la Hacienda (de Economía), Joaquim Levy. En su lugar asumió lo hasta entonces ministro de la Planificación, Nelson Barbosa. Podemos apostar que a pesar  de ese cambio de ministros, aunque el ex-titular del ministerio de la Planificación venga de otra escuela de pensamiento económico (sería “desarrollista” o casi), seguiremos gobernados por el sistema financiero, al menos con algún discurso disonante.

Reconozco que intercambiar el ministro del Bradesco (el ministro de la Economía brasileña, era alto ejecutivo del mayor banco mayorista del país) es relevante. Es siempre importante analizar, que ese tipo de personaje, en cualquiera gobierno, habla de democracia (aunque sea, de democracia liberal e indirecta) porque la presencia de Chicago Boys, como titulares de ministerios es algo tan terrible y horrorosa, como la simbología de la nueva derecha.

Estos convocaron actos  públicos,  para la misma fecha que implicó el golpe dentro del golpe (fecha del Acto Institucional de número 5,  en 13 de diciembre de 1968). Barbosa comienza jugando para la hinchada, pateando para las tribunas, anunciando el compromiso con el ajuste fiscal y la meta de superávit, pero debe, si hacer alguna inflexión distinta – no tan monetarista – aunque tímida. Sabemos que quién va a imponer – o no – una nueva política económica para Brasil, es la lucha del pueblo y no la correa de transmisión de centrales sindicales gubernistas. En este sentido, estamos bastante fragilizados. Veamos en la esfera de la lucha económica de la lucha de clases y popular y como está la correlación de fuerzas en esta arena.

Según el Departamento Inter sindical, del Acompañamiento Parlamentario (DIAP) la correlación de fuerzas aquí en el plan sindical es:
La Central Única de los Trabajadores (CUT) lidera el índice con 33,67% de representatividad, seguida por la Fuerza Sindical (FS), con 12,33%, la Unión General de los Trabajadores (UGT), con 11,67%, la Central de los Trabajadores y Trabajadoras de Brasil (*CTB), con 9,13%, la Nueva Central Sindical de Trabajadores (NCST), con 7,84% y la Central de los Sindicatos Brasileños (CSB), con 7,43%.”

O sea, estamos años luz del momento vivido, en la mitad de los años ’80, cuando entonces la CUT aún representaba el sindicalismo clasista – aun operando como corriente sindical del partido reformista radical, entonces el PT – en oposición al pacto entreguista-estalinista-laboral aún dentro de la antigua CGT y después formalizando el tal “sindicalismo de resultados” en la Fuerza Sindical. Hoy, vivimos el periodo de un largo reflujo sindical, después de 12 años de pacto por la gobernabilidad, en la base del fallo de tipo *stalinista: rigor y bajada de línea para la base social movilizada y flexibilidad y margen de maniobra para negociar con el ex-enemigo.

Aún sin presión social intensa, la salida de Joaquim Levy es la oportunidad para Dilma salvar su gobierno, delante del llamado austericidio, que estaba minando la baja legitimidad, dentro de sus propios electores. Yo sinceramente entiendo, que no hay inflexión para el desarrollo que resista a la visión rentista. El problema es que la movilización para frenar el impeachment (impedimento parlamentario del mandato presidencial) – ya parcialmente victoriosa delante del  resultado positivo en la sesión de la Suprema Corte (STF) en el  17 de diciembre de 2015 – no va a andar junto, a un programa reivindicativo aguerrido.

Puede ser que el cogobierno (la  alianza del PT con sectores de la derecha política y grandes industriales brasileños) logre una sobrevida con los capitales operando en Brasil, y frene la furia golpista de la Federación de Industrias del Estado de San Pablo (FIESP). Si la poderosa Federación Brasileña de los Bancos (Febraban), defiende la salida de Dilma – aún más después de la salida de su hombre de confianza – es probable que tengamos un ataque aún más fuerte a través del alza del dólar (como ya está  ocurriendo en los primeros días de enero de 2016, pasando 1 dólar de 4 reales), como ya viene ocurriendo en la volcada de 2015 para 2016. Pero, es preciso reconocer que estamos delante de una nueva etapa de este gobierno.

Algunos datos para comprender el grado de manipulación, de conciencia e información impuestas a los brasileños

Veamos estos datos de  cuanto  la élite empresarial  y financiera de Brasil, como los capitales transnacionales, que  operan en Brasil no pagan impuestos.  Según la ABCF (Asociación de los Beneficiarios del Cemig Salud y Forluz) “Han presionado para recortar gastos y generar superávit para pagar intereses, el gobierno federal, podría cubrir el presupuesto, se recibiera sólo parte de lo que han defraudado, diversas empresas brasileñas. En total, la Unión tiene a recibir R$ 1,46 mil billones (cálculo hecho hasta julio de 2015) en deudas. Hasta el final de 2015, ese valor debe llegar a R$ 1,54 mil billones. Los datos son de la Procuraduría-General de la Hacienda Nacional y de la revista Carta Capital. Acordando que el presupuesto de la Unión para 2016 prevé un déficit de 120 mil millones. O sea, una fracción de eso cubriría, con sobras, el déficit previsto.”

Aún según el portal de la ACBF, “Los sectores que más deben a la Unión son bancos, empresas de minería y de energía eléctrica. De estos, 90% son grandes empresas. Más que eso: dos tercios de los valores debidos a la Unión están concentrados en 1% de los deudores. Los mayores deudores son la industria (R$ 236,5 mil millones), el comercio (163,5 mil millones) y el sistema financiero (R$ 89,3 mil millones). También deben a la Unión empresas de medios de comunicación (R$ 10,8 mil millones), educación (R$ 10,5 mil millones) y extracción de bienes naturales (R$ 44,1 mil millones)”.

Para concluir, observa el portal de la *ACBF que: “La Deuda Activa de la Unión es compuesta por R$ 1,014 mil billones en deuda tributaria, R$ 313 mil mil millones en aportes para el Bienestar y Previsión Social y 94,2 mil  millones de deuda no tributaria. Los mayores deudores (65% de ellos) están concentrados en São Paulo (R$ 339,9 mil  millones) y Río de Janeiro (R$ 158,7 mil  millones)”.

De ahí se comprende el porqué de la Operación Zelotes (operación de la Policía Federal, al perdón de deudas por grandes empresas) tener visibilidad limitada y sólo informar al gran público, cuando pueden generar un titular interesante, en la disputa intra oligárquica, entre élites dirigentes que hoy se pelean dentro del Palacio del Planalto (Dilma Rousseff presidenta y Michel Temer, vicepresidente) o del Congreso (el presidente del Senado Renan Calheiros y el presidente de la Cámara de los Diputados, Eduardo Cunha, ambos del mismo partido, PMDB, el mismo partido del vicepresidente de la república).

Posponer esta deuda impositiva, buscar lo que sea posible dentro del Consejo Administrativo de Recursos Fiscales (CARF – lo que fuera denunciado a través de la Operación Zelotes, se convirtió en un tribunal de excepción donde la Unión siempre pierde – y también el estilo del defraudador, cuando los empresarios aguardan la decisión judicial, recurren vía CARF y después renegocian todo lo que da, Este es la realidad real de capitalismo brasileño y también por eso a través de un pacto mediocre, con los  grupos mayoritarios de medios de comunicación, el aparato de Estado es criticado cuando acota – al menos en parte – la libertad de movimiento del capital, y no cuando favorece el piso de cima en todos los sentidos.

Para escapar al león, el alto empresariado recurre a la llamada “planificación tributaria”, recomponiendo deudas y utilizando todas las posibilidades recursivas, que el Poder Judicial posibilita en Brasil, para quien tiene condiciones de financiar una poderosa banca de defensa. Empujando todos los plazos legales, prefieren la corrección al pago inmediato o al beso del vampiro si recurran a préstamos en el sistema financiero privado.

El estructural en Brasil es recomponer la capacidad de presión de la mayoría

Después de 12 años de decisiones sin fin entre los dirigentes “responsables”, insistiendo en la afirmación absurda de “gobierno en disputa”, o en la tensión aparente y nunca llevada a las debidas consecuencias entre el PT y el Palacio del Planalto (sede del  gobierno federal brasileño, con Lula o con Dilma). La única forma de combatir las medidas de “agrado al mercado”, que vendrán es el enfrentamiento con independencia y autonomía de los intereses de clase. De lo contrario, todo lo que sea hecho va a parecer para la mayoría de que se trata de una correa de transmisión del gobierno, haciendo un juego de escena en la calle para negociar lo que sería innegociable bajo cualquier perspectiva de los trabajadores.

El apetito de los defraudadores-deudores y del tal del mercado es tamaña que la FIESP – que apoyó el  acto de la derecha que no es gobierno realizado en 13 de diciembre de 2015 – defiende la disminución de la carga tributaria y nada habla de cuánto se defrauda. Dieron un tiro en el oscuro cuando decidieron por defender el impedimento presidencial y ahora van a intentar presionar el nuevo ministro a no tomar “medidas populistas”.

Obviamente, los medios de comunicación corporativa ayudan en la trampa, al afirmar que el aumento del salario mínimo para R$ 880,00 va a ayudar a incidir decisivamente, en el rombo de la Unión (dato absurdo!). La medida más acertada sería dar un aviso a Nelson Barbosa y a su gobierno carcomido – casi cae-cae – inmediatamente de cara -. Infelizmente del sindicalismo que mostramos arriba, nada se puede esperar,  a no ser – a veces – algunas tímidas medidas de lucha, para no perder la propia base social ya muy fragilizada. La salida para la política económica recesiva es el poder de presión de la mayoría traducido en política directa y acción con poder de veto delante del desgobierno hecho por arrepentidos para adular el piso de arriba de la pirámide social que no los quieren como élite dirigente.
(www.estrategiaeanaliseblog.wordpress.comblimarocha@gmail.com)

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