Por Niko Schvarz: Uruguay, la OEA y el Consejo de Seguridad
Enviado por Barometro
Internacional el miércoles, 11 febrero, 2015 a las 18:16
Una
serie de acontecimientos registrados en los últimos días destacan
la participación de Uruguay en un plano elevado, y constituyen otras
tantas señales de la fortaleza, coherencia y confiabilidad de
su política exterior, basada en principios internacionalmente
reconocidos. En primer término, ya es un hecho que nuestro canciller
Luis Almagro pasará a desempeñar en breve la secretaría general de
la Organización de Estados Americanos (OEA), reemplazando a su
actual titular, el chileno José Miguel Insulza. Por añadidura,
Uruguay integrará como miembro no permanente el Consejo de Seguridad
de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en el período
2016-2017.
Por
otra parte, nuestro país actuó de manera destacada en la III Cumbre
de la Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe que acaba de
realizarse (27 y 28 de enero) en Costa Rica, y se apresta a
participar en la Cumbre de las Américas a efectuarse los días 10 y
11 de abril próximos en Panamá, donde se aguardan importantes
novedades, en particular sobre el tema de las relaciones entre
Estados Unidos y Cuba, anticipándose un posible encuentro cara a
cara entre los presidentes Raúl Castro y Barack Obama. Sobre este
tema (y sobre el conjunto de la problemática continental) acaba de
formular interesantes declaraciones el ministro de Relaciones
Exteriores uruguayo Luis Almagro.
Respecto
a la secretaría general de la OEA: en días recientes se ha
producido una cascada de pronunciamientos, uno tras otro, a favor de
la candidatura de Uruguay al cargo que próximamente quedará
vacante, lo que no deja dudas sobre la concreción de este acuerdo.
Muchos países han anticipado su voto favorable, y ninguno se ha
pronunciado en contra. De modo análogo, se están formalizando los
acuerdos entre los países de la región y los órganos de
coordinación de su política internacional, para que Uruguay
ocupe en el próximo período (2016-2017) uno de los 10 asientos de
miembros no permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas,
que acompañan a los cinco miembros permanentes y con derecho a veto:
Estados Unidos, la Federación de Rusia, China, Francia y el Reino
Unido. Estos 10 miembros rotan en períodos de dos años, y es lo que
le corresponderá a Uruguay.
Un
cable del 3 de febrero es muy explícito al respecto, y dice así:
“Los 33 países de América Latina y el Caribe resolvieron apoyar a
Uruguay como candidato único para integrar el Consejo de Seguridad
de Naciones Unidas. Esto significa ser miembro no permanente del
grupo de quince países durante 2016-2017 en el organismo que vela
por la paz y la seguridad internacional. El representante de Uruguay
en la ONU, Gonzalo Koncke, aseguró que integrarlo sería un
reconocimiento a la política exterior del país. El acuerdo se
verificó en la tarde del lunes 2 de febrero, en la reunión del
grupo de países latinoamericanos y caribeños de la ONU en Nueva
York. Uruguay recibió el apoyo de la totalidad de estas naciones. Es
lo que técnicamente se conoce como “endoso”, es decir, la
decisión del grupo regional de apoyar en forma consensuada, unánime
y en bloque la candidatura de Uruguay para tal posición”.
El
cable agrega que “normalmente el endoso regional es el paso crucial
para obtener ese sillón en el Consejo. En la historia reciente de
Naciones Unidas no hay ningún caso –dentro del grupo
latinoamericano- de un país que haya obtenido el endoso y luego no
sea votado por el resto de la membresía. El endoso funciona como una
carta de presentación al candidato oficial de la región. Los países
que no pertenecen a la región, los otros cuatro grupos regionales de
Naciones Unidas, suelen respetar la decisión que adopta el grupo al
que pertenece el país, con lo cual aumentan en forma exponencial las
posibilidad de ser elegido”. La elección se desarrollará en la
próxima Asamblea General de la ONU en octubre de 2015. Deberá
corresponderle a Uruguay ese lugar, por ser el representante de
América Latina y el Caribe por decisión unánime.
La
única vez anterior en que Uruguay integró el Consejo de Seguridad
de la ONU fue en el período 1965-1966, estando representado por el
embajador Carlos María Velázquez.
De
la Cumbre de CELAC a la Cumbre de las Américas
Uruguay
acaba de participar en la III Cumbre de la Comunidad de Estados
Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), efectuada en Costa Rica
el 27 y 28 de enero y en la cual fue ovacionado el presidente
José Mujica. La reunión adoptó decisiones sobre el tema de fondo
de la convocatoria: la erradicación de la pobreza, el hambre y la
desigualdad social en el continente, como un requisito indispensable
para alcanzar un desarrollo sostenible, mediante la articulación de
políticas económicas, sociales y ambientales con una
participación ciudadana integral y equitativa. En ese marco se puso
en marcha el Plan de Seguridad Alimentaria, Nutrición y Erradicación
del Hambre 2025, elaborado con la participación de la FAO, la ALADI
y la CEPAL. En la Cumbre se analizaron los avances logrados por
varios países en esta materia, casos de Brasil, Ecuador, Bolivia,
entre otros. El organismo reiteró sus pronunciamientos favorables a
la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas y a la independencia
de Puerto Rico, y abordó de lleno, con la participación del
presidente Raúl Castro, el tema de las relaciones entre Cuba y
Estados Unidos.
La
reunión valoró los diversos avances registrados en las relaciones
entre ambos países, en la perspectiva próxima de reabrir las
respectivas embajadas. Además subrayó, en una resolución especial,
la necesidad imperiosa de levantar el bloqueo comercial, económico y
financiero que mantiene EEUU contra Cuba desde hace 53 años, tal
como lo solicitaron 188 países en la ONU. Reclamaron además que
Cuba sea retirada de la lista de estados patrocinadores del
terrorismo internacional.
Todo
el tema de Cuba se traslada a la Cumbre de las Américas que habrá
de efectuarse el 10 y 11 de abril en Panamá. Cabe consignar que en
la CELAC está integrada por los 33 países de la América Latina y
caribeña, con exclusión de Estados Unidos y Canadá, y que en la
Cumbre de las Américas está prevista la participación de la
totalidad de los países de la región.
A
todos estos temas se refiere el canciller uruguayo Luis Almagro en
una nota difundida a fines de enero por la agencia IPS desde Italia y
titulada “Una nueva era de cooperación americana es posible”. La
nota se inicia haciendo referencia precisamente a la primera Cumbre
de las Américas efectuada en Miami, Estados Unidos, en 1994. Señala
que en las dos décadas transcurridas desde entonces se han producido
cambios sustanciales en el continente. A mediados de la década de
los 90 imperaba la lógica de desarrollo económico basada
exclusivamente en el mercado y con ello la mayor ola de
privatizaciones y desregulaciones se apoderó del continente, siendo
la pobreza un daño colateral necesario. En contraposición, en los
últimos 15 años los pueblos apoyaron las alternativas que combinan
el crecimiento económico con la inclusión social, expandiendo
las oportunidades para todos los ciudadanos. Como resultado, se
han sumado millones de personas a la clase media, superando ahora al
número de pobres por primera vez en la historia. Eso fue posible
porque los gobiernos añadieron a la mano invisible del mercado la
mano muy visible del Estado, y se llevó a cabo en el contexto de la
peor crisis financiera mundial, que condujo a una recesión sin
precedentes a Estados Unidos y Europa.
De
esta forma, el crecimiento con equidad pasó a ser el nuevo consenso
regional. Esto es lo que hoy une a la región. Las condiciones están
dadas para establecer una cooperación más realista en las Américas.
A los organismos existentes, la región incorporó en la última
década la dinámica Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) en
América del Sur y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y
Caribeños (CELAC) en las Américas. A los actores gubernamentales se
han sumado actores no estatales, el sector privado, los sindicatos y
organizaciones sociales, que deben ser parte del proceso. En
síntesis, “en un entorno económico internacional más incierto,
debemos centrarnos en mantener y ampliar nuestras conquistas
sociales, y un nuevo espíritu de cooperación en las Américas puede
ser fundamental para eso”, sostiene Almagro.
Sobre
esta base desemboca en la próxima Cumbre de las Américas a
desarrollarse en abril en Panamá, que cataloga como “un momento
histórico porque esta vez no habrá exclusiones”. Alude en ese
sentido a “a la reciente buena noticia en el frente diplomático,
relacionado con la normalización de las relaciones diplomáticas
entre Estados Unidos y Cuba y (atención) la participación de esta
última en la Cumbre”, lo cual representa “una señal positiva
adicional”.
Este
último punto reviste especial significación. Por lo cual subraya
que “Panamá merece el apoyo de toda la región antes y durante la
Cumbre”. Estima en conclusión que “ésta será una gran
oportunidad para fortalecer los valore democráticos, la defensa de
los derechos humanos, la transparencia institucional y las libertades
individuales, junto con un programa práctico de cooperación para la
prosperidad compartida de las Américas”.
nikomar@adinet.com.uy
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